Los principales índices bursátiles europeos y estadounidenses cerraron AYER al alza, aunque todos ellos lejos de sus niveles más altos del día. A pesar de que el número de casos de coronavirus sigue incrementándose de forma no controlada en muchos estados de EE.UU., en Latinoamérica y en algunos países de Asia como India, lo que amenaza con ralentizar el proceso de reapertura en algunos países e, incluso, con la posibilidad de que algunos gobiernos opten por dar marcha atrás, e implementen nuevamente medidas como la de confinar a la población, algo que a estas alturas tendría un elevado coste económico y social, los inversores optaron AYER por celebrar las “buenas noticias”. En este sentido, señalar que la reafirmación por parte del presidente de EE.UU., Donald Trump, de que el acuerdo comercial con China seguía vigente y la publicación de las lecturas preliminares de junio de los índices adelantados de actividad de los sectores de las manufacturas y de los servicios en las principales economías de Europa y en EE.UU., los PMIs, que superaron con holgura las expectativas de los analistas -ver análisis por países en la sección de Economía y Mercados-, fueron los dos factores que animaron AYER a los inversores a incrementar sus posiciones de riesgo en renta variable.
Como suele ocurrir en estas ocasiones, AYER fueron los valores/sectores más ligados al ciclo económico los que mejor se comportaron, tanto en las distintas plazas europeas, en las que destacaron sobre los demás los valores del sector del automóvil -AYER la patronal europea ACEA (MI:ACE) actualizó sus estimaciones; ahora espera un descenso de las matriculaciones en 2020 en Europa del 25%- y los bancos, como en las bolsas de EE.UU., en las que, no obstante, el sector tecnológico continuó siendo el protagonista. Así, los tres mayores valores de este mercado por capitalización, Apple (NASDAQ:AAPL), Microsoft (NASDAQ:MSFT) y Amazon (NASDAQ:AMZN) cerraron AYER marcando nuevos máximos históricos, lo que llevó al Nasdaq Composite a cerrar al alza por octavo día de forma consecutiva y a lograr también un nuevo máximo histórico. En lo que va de trimestre este índice ha subido un 32%, mientras que desde los mínimos de marzo ha recuperado casi el 48%, algo menos, no obstante, de lo que ha recuperado el Dax alemán en el mismo periodo. En el buen comportamiento del Nasdaq Composite el sector tecnológico, que mantiene en el mismo un peso relativo del 50% y, sobre todo, los grandes valores del sector han tenido un papel muy destacado.
En ese sentido, señalar que el confinamiento de la población durante la crisis sanitaria ha venido a demostrar la importancia que para la vida diaria tendrán a partir de ahora muchos productos y servicios tecnológicos y de comunicación. Así, en solo unos meses se ha avanzado años en la evolución prevista de la demanda de muchos de ellos. Creemos que esto seguirá siendo igual de válido en la denominada "nueva normalidad". Es por ello por lo que, a pesar de las exigentes valoraciones de muchas de estas compañías, si se es selectivo, creemos que todavía hay oportunidades de inversión atractivas en el sector. Además, es de los pocos sectores que a día de hoy asegura crecimiento.
HOY esperamos que los mercados de valores europeos se estabilicen y abran sin grandes cambios o ligeramente a la baja, siendo factible que se produzcan algunas tomas de beneficios en valores que AYER subieron con mucha fuerza. Cabe destacar en la agenda macro del día la publicación de los índices IFO, que evalúan el clima empresarial alemán, correspondientes al mes de junio. Se espera que tanto el subíndice que mide la percepción que tienen las empresas de la situación actual como el que mide sus expectativas mejoren sensiblemente con relación a mayo, aunque las lecturas seguirán lejos de las que presentaban estos indicadores adelantados antes del inicio de la crisis sanitaria.
Por lo demás, señalar que la amenaza de una segunda ola de la pandemia -en muchos casos la primera ola sigue sin ser controlada- es una posibilidad real, por lo que entendemos que no está de más el mantener un sesgo predominantemente defensivo en las carteras.