Tenemos que remontarnos a comienzos del siglo XX (tumultuoso y belicista siglo), para entender qué nos está ocurriendo a día de hoy. Fue en 1916 cuando el presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson pronunció en su discurso electoral, aquello de "America First" tras la opinión contraria de muchos congresistas a entrar en la Primera Guerra Mundial. Al final, EE.UU. no tuvo más remedio que intervenir en dicha guerra para salvar sus propios intereses.
Durante el periodo de entre guerras, la opinión pública estadounidense era opuesta a la entrada en la misma y el presidente Franklin D. Roosevelt, igualmente, defendía la no intervención. Al igual que a Wilson, Roosevelt no tuvo más remedio que entrar en la contienda tras el ataque a la base naval a Pearl Harbor por parte del Imperio japonés
Con la entrada de EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial, este país se convierte, gracias a su industria y su gran empuje, en la primera potencia mundial económica y financieramente hablando. Es decir, que la apertura e implicación en los asuntos internacionales hizo de Estados Unidos una gran potencia.
A día de hoy, que abundan los populismos y la demagogia, vemos que el presidente del país, Donald Trump, vuelve a las teorías de aquellos presidentes anteriormente mencionados. Trump anuncia la "guerra comercial" con el resto del mundo, pensando que ello lo hará más fuerte (America First) cuando las lecciones del pasado siglo nos han llevado al expansionismo, a los tratados de libre comercio y a la globalización, propiciando así un desarrollo nunca antes conocido.
No podemos olvidar, igualmente, la situación del Brexit en el Reino Unido, que es otro factor a tener muy en cuenta.
Curiosamente, el mundo anglosajón, cuanto más rico se hace, más egoísta se vuelve y no parece estar por la labor de que los demás participen de sus privilegios. Privilegios éstos que ha obtenido y obtiene, gracias a los países que han dominado. Y el mundo a día de hoy no es lo que fue a primeros del siglos XX, lo cual parece quieren obviar.
Igualmente, nos despertaremos este próximo lunes con los resultados de las elecciones italianas. Los resultados poco intuíbles de dichos comicios, nos hacen estar a la expectativa de las consecuencias que estas dos circunstancias puedan tener el los mercados, no solo de divisas, sino de todos los mercados.
Precisamente el auge de los populismos en el mundo occidental hacen que los mercados busquen refugio en valores estables y seguros y es por ello que resulta muy difícil pronosticar qué va a ocurrir a partir de este próximo lunes.
Bien, pues salvando las distancias, pero sin olvidarlas, vamos a exponer una gráfica con un análisis técnico como si no ocurriese nada. Pero atención, que sí que ocurre y muy importante.
Desde mi punto de vista, es aconsejable estar fuera del mercado hasta ver la apertura europea y, en función de ello, se tomaran las correspondientes decisiones.
Sin más, prudencia y serenidad antes de meterse en la guerra.