KIEV/DONETSK, Ucrania (Reuters) - Una importante empresa de telecomunicaciones y una organización humanitaria, ambos propiedad del hombre más rico de Ucrania, dijeron el miércoles que habían sido obligados a dejar de operar en el territorio que controlan los separatistas apoyados por Rusia, pues sus oficinas habían sido tomadas por hombres armados.
El lunes, líderes separatistas advirtieron de que tomarían el control de las empresas controladas por Ucrania si el gobierno de Kiev no ponía fin al bloqueo por parte de un grupo de diputados y veteranos ucranianos al tráfico ferroviario desde territorio separatista.
"Han tomado nuestra oficina en Donetsk (controlada por los rebeldes) y material", dijo en una publicación de Facebook (NASDAQ:FB) el director de Ukrtelecom, Mikhail Shuranov.
"La empresa ha cortado las conexiones del sector de Donetsk con la red nacional", dijo. "Alrededor de 200.000 ciudadanos han perdido una vía de comunicación".
El líder separatista Alexander Zakharchenko dijo que los rebeldes estaban cumpliendo con el ultimátum porque Ucrania no había levantado el bloqueo.
"Desde la medianoche de hoy, se han tomado empresas bajo control externo", dijo, según la web separatista DAN.
Ukrtelecom es parte de un grupo financiero e industrial propiedad de la mayor fortuna del país, Rinat Akhmetov, cuyos negocios energéticos y de producción de acero a ambos lados de la frontera oriental se han visto afectados por la contracción del suministro de carbón a raíz del bloqueo.
El bloqueo es una nueva fase del pulso, que dura ya tres años, entre Ucrania y los rebeldes prorrusos, el cual ha puesto de manifiesto los cruciales vínculos económicos entre ambos bandos, ello a pesar de un conflicto latente en el que han muerto más de 10.000 personas.
Tanto las autoridades ucranianas como los responsables separatistas han advertido de las consecuencias económicas que puede tener el bloqueo de los suministros de carbón. Los separatistas dicen que las empresas industriales locales están sufriendo, mientras que Kiev dice que el país podría sufrir constantes apagones y perder hasta 2.000 millones de dólares en ingresos por exportaciones.