Lisboa, 17 may (EFE).- Lista de los ajustes aprobados durante los últimos tres años en Portugal, período en el que ha estado bajo la asistencia financiera internacional.
- Privatizaciones: El Estado luso vendió su participación en algunas de las principales firmas del país, como Energías de Portugal (EDP), la gestora de aeropuertos lusos (ANA), Redes Energéticas Nacionales (REN), Portugal Telecom (PT) o Correos de Portugal (CTT). A cambio ingresó unos 8.600 millones de euros, cuando el objetivo era recaudar en torno a 5.500 millones.
- Aumento de impuestos: El incremento de la presión fiscal -calificado de "brutal" por el que fuera ministro de Finanzas, Vítor Gaspar- hizo que los ingresos del Estado por esta vía alcanzaran en 2013 un nuevo récord: 57.800 millones de euros, un tercio del PIB luso.
Según la OCDE, Portugal fue el país donde más creció la carga fiscal entre todos sus miembros durante los últimos años.
El IVA ya subió en 2011, pero el tipo máximo volverá a ser subido en 2015 -del 23 al 23,25 %- y la contribución que pagan a la Seguridad Social todos los empleados pasará el próximo año del 11 al 11,25 %.
El Gobierno luso también elevó en 2013 el impuesto sobre las rentas e instauró una sobretasa del 3,5 %, todavía en vigor, en los sueldos mensuales superiores a los 1.350 euros.
- Sanidad: En Portugal, el acceso a la sanidad pública es de pago, aunque en torno a la mitad de sus ciudadanos está exenta por motivos económicos o por edad. El Ejecutivo subió las tarifas que ya pagaban los portugueses, lo que en la práctica encareció las consultas de medicina general, las visitas a domicilio y las urgencias, que ahora cuestan entre 5 y 20 euros.
Además, se procedió a una racionalización de la red de centros de salud a través del cierre de algunos servicios y la recolocación de médicos.
También bajó el precio de la hora extraordinaria de los empleados sanitarios, se limitaron las ayudas para adquirir medicamentos, se potenció el uso de genéricos y se incrementó la tarifa por ser trasladado en ambulancia al hospital en casos que no revistan urgencia.
- Educación: Durante estos tres años bajo el rescate financiero, Portugal frenó las nuevas contrataciones de profesores, reorganizó su red de colegios y alteró el régimen de movilidad de los cerca de 160.000 docentes que tiene el país.
Los más damnificados fueron aquellos que trabajaban con contrato temporal, ya que las jubilaciones anticipadas no se cubrieron con el objetivo de adelgazar las plantillas y se redujeron las sustituciones.
- Mercado de trabajo: La reforma laboral fue una de las exigencias de la troika a Portugal, al considerar que las dificultades para despedir frenaban a los empresarios lusos a la hora de realizar nuevas contrataciones.
Por este motivo, el Ejecutivo introdujo medidas destinadas a flexibilizar el mercado de trabajo, lo que se tradujo en la reducción de las indemnizaciones.
Asimismo, se elevó la edad de jubilación de 65 a 66 años para garantizar la sostenibilidad de las pensiones.
- Sector público: Los funcionarios lusos han sido objeto de sucesivos ajustes durante los últimos tres años, aunque varios de ellos fueron anulados por el Constitucional, que los consideró un agravio en comparación con el sector privado.
No obstante, han visto igualmente aumentar su jornada laboral de 35 a 40 horas, han sufrido recortes salariales de hasta el 12 % (en función de su sueldo) y se han facilitado las jubilaciones anticipadas para adelgazar la plantillas de trabajadores públicos, que en Portugal ronda los 600.000 empleados
- Transportes: El Gobierno conservador luso decidió elevar el precio de algunos transportes, como el autobús urbano en Lisboa, para intentar frenar las cuantiosas pérdidas de las empresas públicas que gestionan sus servicios. De hecho, también tiene previsto privatizar el metro de Lisboa y de Oporto.
EFE