A pesar de la cautela sobre la que advierten algunos expertos tras los recientes máximos históricos en la renta variable de EE.UU., los repuntes siguen predominando en Wall Street, donde algunas señales no podrían ser más premonitorias.
De acuerdo con el Stock Traders Almanac, desde el año 1950, el S&P 500 ha repuntado un 1,5% dos de cada tres veces en noviembre, y tres de cada cuatro en diciembre, con ganancias medias del 1,7%.
Si además se incluye separadamente los años intermedios de elecciones al congreso (como el presente), el repunte medio del S&P mejora hasta 2,7% en noviembre y un 1,9% en el último mes del año.
Los beneficios acumulados desde 1950 hacen de diciembre el mes con mejor rendimiento para el S&P 500, mientras noviembre se sitúa como el tercer mejor mes, mientras el mes de abril se sitúa en la segunda posición.
En base a estas estadísticas, no nos debería sorprender que la palabra "estacional" se mencione con bastante frecuencia en esta época del año como base para esperar que el mercado de valores proporcione algo de alegría navideña a los alcistas.
Uno de los últimos sondeos de la Asociación Americana de Inversores Individuales, el 58% de los encuestados se declararon "alcistas", muy por encima del 38,9% de la media a largo plazo, y la mayor lectura desde hace cuatro años. Tan sólo el 19% de los participantes confesaron ser bajistas, lectura más baja en más de cinco años.
Si tenemos en cuenta que los indicadores de sentimiento se encuentran entre los denominados "contrarian", este exceso de júbilo en el mercado de acciones debería ser tomado con precaución, porque cuando las expectativas son tan altas es fácil sufrir decepciones.
Una de las causas que provocarían un cambio de sentimiento en el mercado sería una variación drástica en los datos de crecimiento, sobre lo que girará la agenda macroeconómica esta semana acortada por el cierre de Wall Street el jueves por la celebración del festivo de "Acción de Gracias".
Pero nada de eso hay que temer, al menos de momento, ya que los expertos anticipan que la lectura del PIB del tercer trimestre será revisada levemente a la baja hasta 3,2%, tres décimas menos que el mes previo.
En lo que respecta a los ingresos y gastos personales, otra pieza clave del consumo, crecerán 0,3% y 0,4%, respectivamente en octubre; mientras la confianza del consumidor – medida imprescindible para determinar las expectativas y hábitos de consumo – en noviembre mejorará a 94,9 puntos, medio punto porcentual más que en octubre.
Otra causa de alegría para los inversores podría ser la evolución del mercado inmobiliario, ya que se pondrá a prueba en los próximos días ante las ventas de casas nuevas, que se podrían mantener cerca de máximos de seis años a pesar de que en octubre podrían caer un 0,2% a 466.000 unidades.
Por el contrario, las ventas de casas pendientes subirán de forma moderada un 0,2%, mientras el índice de precios de la vivienda elaborado por S&P Case Shiller repuntará cuatro décimas a 5,6% en tasa anualizada en el mes de septiembre.
Los informes que tendremos que seguir en lo que respecta al sector industrial son el índice de la Fed de Chicago así como el índice de la Fed de Dallas, para los que se esperan modestos avances.
No obstante, los pedidos de bienes duraderos probablemente caerán por segundo mes en octubre un 1,3%, después de registrar su mayor caída en ocho meses en septiembre, por la disminución de la demanda de automóviles, aeronaves, equipos y maquinaria pesada.
Además, el mercado tendrá que estar pendiente en los próximos días y semanas del sector minorista, ya que la temporada álgida de ventas navideñas con el llamado Black Friday (el cuarto viernes de noviembre), en el que las cuentas de los comercios pasan de números rojos a negro ante el superávit de ventas, al que seguirá el Cyber Monday, uno de los días del año de mayor comercio en Internet.