¿Quién o qué tiene la culpa de que los tipos de interés se sitúen en niveles tan bajos? Aunque muchos expertos acusan a los bancos centrales, las tendencias de ahorro e inversión del sector privado son igual de importantes.
Los rendimientos de la deuda soberana de la eurozona han repuntado desde los mínimos de agosto pero siguen firmemente anclados en terreno negativo. Un entorno de este tipo obliga a invertir a muy largo plazo, o estar dispuesto a asumir cierto grado de riesgo, para encontrar algún título que genere rentabilidades positivas. La gente suele señalar a los bancos centrales, y sobre todo al Banco Central Europeo (BCE), como los culpables del dilema que se les plantea a los ahorradores. Sin embargo, Philip R. Lane, miembro del consejo de gobierno del BCE, le encuentra un montón de explicaciones al actual entorno de bajos tipos de interés. En un discurso pronunciado recientemente, Lane citó una menguante tasa de crecimiento potencial, los datos demográficos y la creciente demanda de inversiones seguras y estables entre las razones que explican la caída del «tipo de interés natural r*».[1]
Nuestro 'Gráfico de la semana' sugiere otro motivo por el que los rendimientos de los bonos se sitúan en niveles tan bajos. Son muchos los que piensan, sobre todo en Alemania, que ahorrar es una virtud y que pedir prestado es un vicio. Con demasiada frecuencia, se pasa por alto el proceso básico por el que se generan los tipos de interés: los ahorradores le prestan sus ahorros a un prestatario (una empresa, normalmente) que invierte ese dinero en la economía real (por ejemplo, construye una fábrica), generando así una rentabilidad de la que el ahorrador recibe una parte. Si el sector privado no puede o no quiere pedir prestado, como parece que ocurre en gran parte de la Eurozona, podríamos argumentar que los ministros de Finanzas deberían tomar medidas. Pero encontrarían cierta resistencia. Como muchos prestatarios se excedieron en el pasado, los expertos, y sobre todo los expertos alemanes, han seguido alabando las bondades del ahorro. A menudo, esos mismos expertos recomiendan prudencia a la hora de endeudarse. Y parece que mucha gente los ha escuchado: ahora mismo, la Eurozona registra un superávit de ahorro de más de 300.000 millones de euros al año, observa Oliver Eichmann, Head Fixed Income Rates EMEA de DWS (DE:DWSG).
Una comparación entre la balanza por cuenta corriente de la Eurozona, es decir, el reverso de la balanza de ahorro, y los rendimientos reales, revela una correlación sorprendente, como puede verse en nuestro Gráfico de la Semana. Desde este punto de vista, la cuestión no es si el BCE volverá a subir sus tipos de interés sino cómo crear un entorno en el que las empresas estén dispuestas a invertir para generar rentabilidad y que parte de esa rentabilidad vuelva a manos de los prestamistas. Y eso es algo que la política monetaria no puede lograr por sí sola.