Los datos publicados hoy por el Banco de España muestran un fuerte descenso a finales del año pasado en los créditos dudosos de empresas.
La tasa de morosidad en la financiación a actividades productivas se situó a finales del año pasado en un 10,25%, casi tres puntos por debajo de los niveles de un año atrás. El ritmo de descenso fue del 23% anual, con una fuerte aceleración durante el año.
Los préstamos de los bancos españoles a empresas representan el 47% del total del crédito concedido. Pero la cifra de créditos morosos supone el 62% del total de la cifra de morosidad.
La tasa de morosidad total de los bancos españoles caía en el último trimestre de 2017 hasta un 7,79%, frente a 9,11% de un año antes. El descenso en cifra anual fue del 16%. La morosidad en los créditos a familias también bajó durante el año pasado, finalizando en niveles del 5,4%.
Es cierto que el saldo vivo de financiación empresarial a empresas y familias siguió a la baja en 2017, aunque a ritmos ya muy moderados. Esto contrasta con el fuerte crecimiento del nuevo crédito, especialmente a pymes. La nueva financiación, imprescindible para el crecimiento, genera un círculo virtuoso que facilita el descenso de la morosidad y reafirma el comportamiento responsable de la banca en la gestión del crédito.