A pesar de que el escenario inmediato que nos dejó las elecciones estadounidenses fue el peor, según la proclama de la mayoría de los analistas, los mercados de renta variable reaccionaron muy positivamente y recuperaron con creces las caídas de la semana anterior. El S&P 500 avanzó un 7,32% y en Europa el EuroStoxx 50 escaló un 8,31%. Sin querer despojar a los mercados de la concepción romántica que les dota de libre albedrio, como si de un ser humano se tratase, creo que debemos buscar en su comportamiento una justificación más orientada hacia una conducta colectiva bien fundamentada.
Porque fundamentos hay para el buen tono del mercado de la pasada semana, tras la resolución del proceso electoral estadounidense. En primer lugar, la amenaza que para los mercados pudiera suponer el candidato demócrata, Joe Biden, ya se había descontado las pasadas semanas. Sus propuestas más progresistas, con subidas de impuestos incluidas, no iban a ser bien recibidas por las compañías y el sector privado. Sin embargo, el resultado electoral tan ajustado, con grandes posibilidades de que el senado caiga del lado republicano, limita mucho la libertad de acción del nuevo presidente electo. Especialmente en los aspectos relativos a las políticas fiscales, en la que el veto republicano en el senado es seguro. En segundo lugar, la moderación de Biden es interpretada como constructiva para reducir las tensiones comerciales y geopolíticas que la administración Trump ha iniciado y avivado durante su mandato.
Aunque las políticas fiscales de Trump han sido favorables a mercados y su periodo de presidencia deja un saldo positivo en las bolsas estadounidenses, hay aspectos de su personalidad que no han beneficiado a la volatilidad de las mismas. Su personalidad errática, caprichosa y voluble no se va a echar de menos en los mercados financieros. La moderación de Biden abre la esperanza a un periodo de menor volatilidad.
Se ha publicado que la limitación que supone para la futura administración Biden, no contar con la mayoría del senado, amenaza con que el nuevo presidente sufra del síndrome del pato cojo (en inglés lame duck). Es decir, que sea una presidencia cuyas actuaciones estén muy limitadas. Pero hay políticas de gasto público, medioambientales o sanitarias para las cuales se hace muy difícil pensar que exista un bloqueo. Por lo tanto, la nueva administración verá dificultada sus intenciones de subidas de impuestos, incluidos sus intenciones con las tecnológicas, pero no sus intenciones en estos otros ámbitos mencionados.
El resultado electoral estadounidense nos deja un panorama muy favorable para el mercado de renta variable, tanto estadounidense como el internacional. Europa aplaude el resultado al calor de un nuevo marco de relaciones comerciales, exento de amenazas arancelarias y con la apuesta por las energías renovables y la sostenibilidad de Biden que le alinean con la política de la Unión Europea.
Las implicaciones para la inversión son claras, buen fondo de mercado que animan a mantener una exposición elevada en renta variable, apuesta por las inversiones socialmente responsables (ISR), tecnología, sector sanitario e infraestructuras.
Con el resultado electoral estadounidense, actualmente hay tres factores que dominan los mercados y que tienen implicaciones para la inversión.
1.- La nueva administración Biden, de tono moderada con limitación para la subida de impuestos, orientada hacia políticas de sostenibilidad y de salud. Menor volatilidad y Europa puede volver a ser una opción.
2.- La pandemia y el retraso en la posible vacuna. Debemos seguir infra ponderando los sectores más penalizados por la pandemia. La rotación de carteras deberá esperar.
3.- Liquidez abundante y respaldo del sistema financiero por los bancos centrales. Revalorización de activos de renta fija y de renta variable por la entrada de liquidez. Buen fondo de mercado.
Ante esto no es descartable que vivamos el habitual rally de fin de año en los mercados. A pesar del Brexit, todavía no resulto, estamos ante un buen momento para la inversión.
Esta semana seguirá coleando las elecciones estadounidenses, pero deberemos estar también atentos a la publicación de datos macro como son los índices ZEW de confianza inversora y empresarial en Europa, la producción industrial en el viejo continente y la evolución de la pandemia.