Los principales índices bursátiles europeos y estadounidenses cerraron ayer de forma mixta y sin grandes variaciones, en una sesión que podemos catalogar como de transición. Así, y ante la falta de referencias de calado los inversores optaron por la prudencia, condicionado su comportamiento por una serie de factores “negativos” como la creciente tensión en la península de Corea, con declaraciones cada vez más agresivas por ambas partes; los resultados de las elecciones generales alemanas, que dejan de momento en el “limbo” la gobernabilidad de la mayor economía de la zona euro; las dificultades que se está encontrando el Gobierno británico para encauzar el brexit, al chocar un día sí y otro también con la cruda realidad que en términos económicos le plantea su escisión de la Unión Europea; el “ruido” que llega de Cataluña que, a medida que se acerca el día de la celebración del referéndum ilegal atrae más la atención internacional; o la incapacidad del Congreso estadounidense de sacar adelante la agenda del presidente Trump (ayer se descartó definitivamente votar en el Senado una nueva ley sanitaria para sustituir a la conocida como Obamacare).
Ante este complejo escenario geopolítico, y a pesar de que los fundamentales de las principales economías mundiales siguen siendo sólidos, lo que mejora las expectativas de resultados de muchas cotizadas, los inversores llevan tiempo manteniéndose a la expectativa, sobre todo en los mercados financieros europeos.
Por lo demás, comentar que por la tarde intervino en una conferencia la presidenta de la Reserva Federal (Fed), Janet Yellen, en la que habló sobre el futuro de la política monetaria en EE.UU. En este sentido, destacaríamos sus comentarios sobre la inflación que, según dijo, se está comportando de forma diferente a la que esperaban los miembros de la institución sin que estén claros los motivos.
No obstante, y a pesar de que la inflación sigue por debajo del objetivo del 2% establecido por la Fed, Yellen dejó claro que la institución debe seguir subiendo los tipos de interés oficiales de forma paulatina para no quedarse por detrás de la curva, lo que provocaría que un repentino repunte de la inflación obligara a la Fed a subir sus tipos rápidamente, provocando la entrada en recesión de la economía estadounidense. Sus palabras sirvieron para consolidar la reciente fortaleza del dólar, penalizando a su vez el comportamiento de los bonos, cuyas rentabilidades repuntaron a lo largo de toda la curva de tipos.
En cuanto al precio del crudo, otra de las variables que viene centrando la atención de los inversores en las últimas semanas, ayer los inversores optaron por la toma de beneficios tras haber alcanzado su nivel más alto en más de dos años y haber entrado nuevamente en “mercado alcista”.
Esta mañana en los mercados asiáticos ha vuelto a recuperar la tendencia al alza. Habrá que estar atentos a la publicación esta tarde en EE.UU. de los datos oficiales para comprobar la evolución de los inventarios durante la semana pasada. Los datos del American Petroleum Institute (API), conocidos ayer por la noche, mostraron una caída de los mismos cercana al millón de barriles como consecuencia del incremento de la demanda por parte de las refinerías del país, que están aumentando poco a poco sus producciones, producciones que en su día se vieron penalizadas por el paso del huracán Harvey por el sur de Texas.
Además, habrá que seguir también de cerca las noticias que lleguen desde Turquía, donde el Gobierno volvió a amenazar ayer con cortar el oleoducto por el que los kurdos iraquíes sacan al mercado su producción, unos 500.000 barriles al día.
Hoy la atención de los inversores girará hacia Estados Unidos, donde está previsto que el presidente Trump dé a conocer las líneas maestras de su reforma impositiva, especialmente los nuevos tipos que se aplicarán tanto a empresas como a particulares. Este es quizás el punto de la agenda pro crecimiento de Trump que más esperan/desean los inversores. No obstante, sigue existiendo gran escepticismo sobre la capacidad del Congreso de pasar la nueva ley, sobre todo por las fuertes divergencias que existen dentro del partido Republicano.
Por lo demás, señalar que esperamos que la sesión comience al alza en los mercados europeos, en los que la fortaleza del dólar es siempre bien recibida por las compañías exportadoras, concretamente, por las industriales.
No así por las relacionadas con las materias primas, dado que los precios de estos productos suelen mantener una elevada correlación inversa con la divisa estadounidense. Señalar, por último, que dentro de una agenda macroeconómica bastante ligera, destaca la publicación en EE.UU. de los datos de ventas pendientes de viviendas y de los pedidos de bienes duraderos, ambos del mes de agosto.