Singapur, 7 mar (.).- Malasia, el segundo mayor productor de aceite de palma del mundo tras Indonesia, aseguró este martes que espera aumentar la exportación de este aceite vegetal hasta un 3,7 por ciento interanual este año, pese a las restricciones de la Unión Europea a su importación por los vínculos con la deforestación.
El presidente de la Bolsa de Malasia, Abdul Wahid Omar, afirmó hoy durante una conferencia anual sobre el aceite de palma en el país asiático que se espera que las exportaciones lleguen a los 16,30 millones de toneladas en 2023, en contraste con los 15,72 millones de toneladas exportados en 2022, según la agencia local Bernama.
Wahid aseguró que el aumento de la exportación será soportado por una expansión de las áreas de cultivo de este producto en el país, lo que incrementará su producción en un 3 por ciento.
Las previsiones tienen en cuenta el impacto de una regulación aprobada en diciembre por la Unión Europea que busca prohibir la importación de productos, entre ellos la soja, el aceite de palma, la madera, el cacao, el café, el caucho o la carne de vacuno, cuyos exportadores deben demostrar que no causan deforestación.
El aceite de palma es un componente esencial para la fabricación de una amplia gama de productos, desde cosméticos a alimentos.
La UE es el tercer mayor consumidor de aceite de palma del mundo, y fue el destino el pasado año del 9,4 por ciento de las exportaciones de Malasia, frente al 10,5 por ciento en 2021, según cifras del Consejo de Aceite de Palma de Malasia.
El pasado enero, Indonesia y Malasia acordaron actuar juntos contra la "discriminación" del aceite de palma ante la regulación de la UE, y el mes pasado ambos países anunciaron el envío, sin fecha específica, de una misión a Bruselas para defender los intereses del sector.
Malasia ha amenazado asimismo con prohibir de pleno las exportaciones de aceite de palma a la UE.