Por Steve Slater y Sarah White
MADRID/LONDRES (Reuters) - Ana Patricia Botín había sido educada durante décadas para suceder a su padre Emilio Botín al frente de Banco Santander (MC:SAN) y de esta forma asegurar que la dinastía bancaria iba a seguir llevando las riendas del mayor banco de la eurozona.
El consejo de administración de Santander la nombró el miércoles por unanimidad como nueva presidenta de la entidad tan sólo un día después de que su padre muriera de un infarto a los 79 años.
De esta forma, Ana Patricia Botín, de 53 años, se convirtió el miércoles en la cuarta generación que se encarga de dirigir la entidad.
Ejecutiva bancaria por derecho propio, ha sido la responsable de la división británica de Santander desde 2010 después de haber presidido Banesto entre 2002 y 2010.
"Lo que es una pérdida para Gran Bretaña se va a convertir en una ganancia para España", dijo Mark Garnier, un político británico que es miembro del Comité Selecto del Tesoro que somete a los principales banqueros a un estrecho escrutinio sobre temas regulatorios.
"Es una mujer que está claramente encima de sus cosas y su presencia destaca. Su contribución ha sido muy positiva en contraste con tantos aspectos negativos que han salpicado a muchos otros bancos", agregó.
Ana Patricia se verá sometida a una gran presión desde el primer día para defenderse contra cualquier crítica sobre nepotismo.
"El asunto clave aquí no es si el control familiar es algo bueno o malo. Esto al final depende de las personas y su hija está hecha por el mismo molde (que Emilio Botín)", dijo Philip Saunders, corresponsable de la gestora Investec Asset Management.
Nacida en 1960 en Santander, estudió en la Universidad de Harvard y se graduó en Economía en el Bryn Mawr en Estados Unidos. Es nombrada por primera vez consejera del banco Santander el 4 de febrero de 1989.
Antes de incorporarse al Banco Santander, pasa un período de siete años en JP Morgan entre Madrid y Nueva York hasta 1988.
Aficionada a la música clásica, es una persona extremadamente celosa de su vida privada a pesar de que su presencia mediática trasciende las fronteras cada vez que la revista Forbes publica el ranking anual de las mujeres más poderas del mundo.
Ana Patricia Botín, la mayor de las hijas de Emilio Botín, ha sido la encargada de supervisar un profundo cambio de estrategia en su división británica, reduciendo el ritmo de préstamos hipotecarios al tiempo que incrementaba el flujo crediticio a empresas antes de proseguir con el proceso de salida a bolsa de Santander en el Reino Unido.
Aficionada al deporte y en concreto al golf como su padre, su dominio de cinco idiomas le ha valido para representar al banco en el Foro Económico de Davos (Suiza) y codearse con políticos de la talla del primer ministro británico, David Cameron, en Chequers, su residencia de retiro.
Casada y madre de tres hijos, Ana Patricia Botín ha sido una férrea defensora de la conciliación familiar y laboral entre sus trabajadores, aunque personalmente ha heredado la adicción al trabajo de su progenitor.
La carrera de Ana Patricia Botín no ha sido siempre un camino de rosas. Algunos de los compañeros de Ana Patricia Botín que coincidieron con ella durante su paso en Latinoamérica por la división de banca de inversión y de banca corporativa se mostraron críticos con algunas de sus decisiones, entre ellas algunas compras en Latinoamérica y con una incursión en Asia, en la división de trading, operaciones que tuvo que deshacer en su mayor parte tras la quiebra de Rusia en 1998.
"(Emilio) Botín le ha exigido mucho para estar seguro al cien por cien", dijo un exbanquero que trabajó con Ana Patricia Botín. "Se conoce el banco de memoria".
Banqueros que la conocen dicen que se le da bien elegir buenos equipos con los que trabajar, lo que podría además conllevar un cambio en el estilo de gestión después de casi tres décadas en las que Santander ha estado dominado por la personalidad de Emilio Botín.
"El poder estará claramente más repartido bajo la batuta de Ana y lo compartirá más con el consejo y con el consejero delegado", dijo un alto ejecutivo de Santander, cuyo capital controla la familia Botín solo en torno al 2 por ciento.
En cualquier caso, la preparación de Ana Patricia para dirigir el grupo financiero más grande de España y la eurozona se pondrá muy pronto a prueba. Ana Patricia Botín toma las riendas del banco en un momento en el que la banca europea va a ser sometida a unos exhaustivos exámenes.
Y entre sus principales retos a medio y largo plazo figura un desafío de primer orden: convencer a los exigentes fondos internacionales y al conjunto de los accionistas de que la elección de la hija del presidente ha sido la más adecuada.
(Información adicional de Jesús Aguado; escrito por Jesús Aguado; editado por Tomás Cobos)