Madrid, 23 jun (.).- El Banco de España ha advertido este martes de que la crisis del coronavirus provocará un deterioro de los balances de las entidades financieras y un aumento de la morosidad que presionará aún más la rentabilidad del sector, según ha explicado el gobernador, Pablo Hernández de Cos.
Cabe esperar que el flujo de entrada de nuevos activos dudosos se incremente y que la recuperación de créditos dudosos, o la venta de activos problemáticos, sea durante un tiempo "más compleja", recoge en su discurso publicado en la propia web del Banco de España.
Y esas pérdidas en la cartera crediticia de las entidades supondrá una presión adicional a la baja sobre la rentabilidad del sector, en un contexto en el que la crisis de la COVID-19 ya ha supuesto un repunte en el coste del capital para las entidades.
Si a eso se suma que los bajos tipos de interés probablemente se prolongarán más de lo previsto antes de la crisis, será más difícil que los bancos recuperen rentabilidad a través del típico negocio bancario, lo que requerirá, por tanto, "esfuerzos adicionales para reducir los costes de explotación y lograr aumentos de eficiencia".
Aunque Hernández de Cos no ha citado fórmulas para conseguirlo, las fusiones bancarias suelen ser la vía más rápida para lograr esos ahorros de costes, aunque también sirve el ajuste de la red de oficinas y empleados.
Sin embargo, el gobernador ha reconocido que la crisis afectará de forma diferente a las entidades, en función de su modelo de negocio y de la distribución de sus exposiciones a los sectores y las geografías más afectados por la pandemia.
Además, las dudas sobre el futuro de la recuperación económica y sobre los riesgos del sector podría llegar a deteriorar la solvencia agregada de manera significativa, lo que obliga a los supervisores a ejercer una "vigilancia estrecha" sobre los riesgos para la estabilidad financiera.
En el lado positivo está que la banca ha llegado a esta crisis con una ratio de morosidad del 4,8 %, frente al máximo del 13,8 % de finales de 2013, y tras una profunda reestructuración que redujo el número de empleados en un 48 % y el de oficinas en un 35 %.
También la solvencia media de las entidades es mejor, con un aumento de la ratio de capital de mayor calidad (CET1) de 1,5 puntos porcentuales entre 2015 y 2019, una solvencia que "debe ayudarles a desempeñar un papel activo y destacado en la actual crisis".
Las entidades españolas disponían a cierre de 2019 de algo más de 90.000 millones de capital, que permitiría cubrir las pérdidas que se darían si la morosidad llegara al 8,2 %, casi el doble que ahora.
Eso daría cierto margen de actuación para que desde Europa se pueda hacer todo lo posible por evitar que la situación actual tenga un componente financiero significativo, pues, como se vio en el pasado, las crisis que lo tienen son más profundas y duraderas.
"Creo que todos debemos compartir el objetivo de evitar que la crisis actual venga acompañada de un endurecimiento generalizado de las condiciones de financiación o que dañe gravemente nuestro sistema financiero", ha subrayado.
De ahí que también proponga que las medidas de apoyo público al crédito no desaparezcan de manera abrupta de modo que las entidades bancarias no acometan un proceso de reducción de sus balances antes de que los efectos de la crisis se hayan disipado.
LA REPUTACIÓN
Otro de los retos del sector financiero es mejorar su reputación, ya que ésta y la confianza de los clientes son los elementos fundamentales en los que se basa el negocio bancario.
El Banco de España considera que las entidades deben proporcionar a sus clientes los productos y servicios financieros adecuados, así como ofrecer la información relevante de forma clara y transparente.
Hernández de Cos ve una "buena oportunidad" en la crisis actual para que la banca se gane la confianza de la sociedad, ya que las entidades financieras están llamadas a desempeñar un importante papel para proporcionar financiación a hogares y empresas.