La tormenta perfecta que crean la inminente subida de los tipos de interés, una inflación incesante, el aumento de las infecciones por la variante Ómicron del COVID-19 y la posibilidad cada vez mayor de que Rusia invada Ucrania tiene inquietos a los inversores, lo que les ha llevado a vender activos considerados de riesgo y a optar por los bonos del Tesoro estadounidense.
Los mercados bursátiles caían en territorio de corrección para después recuperarse el lunes, y la OTAN puso a las tropas en estado de alerta para defender la frontera oriental de Ucrania de la invasión rusa que fuentes de inteligencia ven cada vez más probable. Estados Unidos y el Reino Unido han empezado a retirar al personal de sus embajadas de Kiev, la capital de Ucrania, evacuando a las familias de los diplomáticos e instando a los ciudadanos a abandonar el país. Además, Washington ha puesto en alerta máxima a 8.500 soldados.
El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años siguió bajando ayer, hasta el 1,71%, antes de subir al 1,77% hacia el final de la jornada. La semana pasada, el rendimiento superó el 1,89%. El rendimiento se mueve de forma inversa a los precios, por lo que el descenso indica que los inversores están optando por la seguridad de los bonos del Estado.
Mientras el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años disminuye, el de los bonos de vencimiento más corto, a dos y cinco años, suben en torno a un cuarto de punto porcentual en previsión de que la Reserva Federal subirá los tipos este año para evitar la inflación.
La semana pasada, los analistas culpaban de la venta masiva de acciones al aumento del rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense. Este rendimiento parecía anunciar la continuación de la inflación y la subida de los tipos de interés pues la Reserva Federal actúa con retraso para frenar la inflación. Pero la actividad del lunes parecía más motivada por la aversión a los activos de riesgo.
Las tensiones geopolíticas desencadenan la huida hacia el refugio de los bonos
Las tensiones geopolíticas han inyectado cierta urgencia en los mercados financieros, ya que la respuesta vacilante de Estados Unidos empieza a parecerse más a un apaciguamiento y algunos temen que, a pesar de toda la retórica, Washington se doblegue si Moscú entra en Ucrania.
China también está jugando a que viene el lobo, enviando su mayor contingente de aviones de guerra en lo que va de año a sobrevolar Taiwán. El Ministerio de Defensa de la república insular ha dicho que han entrado 39 aviones en su zona de defensa aérea. Taiwán ha enviado sus propios aviones a vigilar la incursión y ha activado sus sistemas de defensa antimisiles.
En Europa, el rendimiento de los bonos de la eurozona también disminuye ante las tensiones en Ucrania. Los legisladores italianos han comenzado las votaciones al presidente en un complicado procedimiento que requiere una mayoría de dos tercios hasta la cuarta ronda. Lo más probable es que gane el primer ministro Mario Draghi, pero puede que no se sepa hasta el jueves, e Italia es de dar sorpresas.
Mientras tanto, el Comité Federal de Mercado Abierto se prepara para una reunión clave, ya que se espera que anuncie su primera subida de tipos desde diciembre de 2018 para marzo, tras acelerar la reducción de sus compras de bonos.
El comité de política monetaria también podría indicar cuándo empezará a liquidar su cartera de bonos reduciendo su reinversión en obligaciones de próximo vencimiento.
El índice compuesto de gestores de compras de IHS Markit, un barómetro de la actividad económica publicado el lunes, registró mínimos de 18 meses en enero, descendiendo hasta 50,8 puntos desde los 57,0 de diciembre, lo que indica una expansión marginal, ya que la economía prácticamente se ha estancado. IHS Markit atribuye esta ralentización a los retrasos en la cadena de suministro y a la escasez de personal, debido en gran parte a las enfermedades y a las restricciones del COVID.
Se retrasan los nombramientos en el Consejo de la Fed
El número de miembros de la junta de gobernadores, de siete puestos, se ha reducido a cuatro, ya que las nominaciones están tardando mucho en pasar por el proceso de confirmación del Senado, y dos de los 12 bancos regionales buscan nuevos presidentes.
El FOMC está estructurado para dar una mayoría permanente a los siete miembros de la junta con sede en Washington frente a los cinco miembros con derecho a voto de los bancos regionales. Eso apenas importa, ya que el consenso manda en el comité, pero actualmente han cambiado las tornas, pues hay cinco presidentes de bancos regionales con derecho a voto junto a los cuatro miembros del consejo.