Jornada de alerta roja en el Mar Cantábrico, por el fuerte oleaje que ya estamos teniendo y vamos a tener, especialmente en Galicia y Asturias (un saludo y mucho ánimo para todos los amigos gallegos y asturianos) y también en los mercados bursátiles de todo el mundo. Una tormenta financiera o como dirían los sensacionalistas, la tormenta perfecta, que ha azotado sin piedad a las plazas, tanto de Europa como de Estados Unidos. Ayer decíamos que a pesar de que los soportes del mercado habían aguantado el tipo ante los últimos ataques bajistas, se habían visto comprometidos lo que invitaba a pensar en que las correcciones aún no se habían detenido. Y así ha sido. Hoy ha sido una sesión en la que se han confirmado los peores augurios tras perder el suelo todos y sin excepción: DAX los 9.325; Eurostoxx los 2.850 (incluso los 2.789); el CAC los 4.085 y nosotros, el IBEX, los 8.200. En Estados se han vivido también momentos complicados y al final el S&P 500 ha vuelvo a romper los 1.867, confirmando lo que ya consiguió hacer hace unos días y gracias.
¿Qué podemos esperar ahora? Siempre me ha parecido difícil hacer una previsión a medio plazo, pero el corto no pinta nada bien. Con ausencia de estímulos, datos macro y micro poco alentadores y las palabras de Draghi o Yellen como única variable en el que depositar todas nuestras esperanzas, la bolsa en general y el IBEX en particular, no pintan nada bien. Perder soportes es señal continuista de las caídas. En nuestro caso, perder los 8.200 supone poner el punto de mira en los 7.500, como siguiente soporte de relevancia y mínimo del 2012. Obviamente, vamos a tener entre medias algún nivel que puede actuar como salvavidas, bien por su efecto psicológico como los 8.000 puntos o los 7.700, que ya en el 2012 actuaron como apoyo en unas cuantas ocasiones. Os diría que seáis más prudentes que nunca. ya que la marea no va a estar para tonterías, y en caso de salir de pesca, no alejaros del puerto.