Los agoreros profesionales creían haber encontrado en Evergrande (HK:3333) el “evento Lehman”, gracias al cual iban a conseguir que sus profecías sobre una nueva crisis y la explosión de “la burbuja” —cualquier burbuja— se hicieran realidad, tras tantos años de sequía. Se acercaba el momento “ya lo dije”.
Pero los deseos llevados al extremo nublan la visión. Quienes anunciaron el “nuevo Lehman” o el “Lehman chino” deseaban tanto que se produjera que no calcularon bien. Han disparado demasiado pronto, sin comprobar tomarle antes la temperatura y la tensión al “paciente”, en este caso, a China.
Respecto a los hechos, han olvidado que China es una dictadura y por lo tanto absorber un problema como el de Evergrande es más fácil que en una democracia. Ya lo dijimos en el podcast que enviamos a los clientes de Nextep cuando saltó la noticia: los activos y pasivos de Evergrande serían adjudicados “por decreto” a otros conglomerados similares. Por supuesto, si lo ocurrido con Evergrande se contagiara a decenas de empresas chinas similares, entonces sí tendríamos el “evento Lehman”. Pero por el momento no es el caso.
Otro grave error fue comparar la situación del sector inmobiliario y financiero en China con la situación actual de estos mismos sectores en Europa y Estados Unidos. No tienen nada que ver. También se ha comparado la situación de estos sectores en Europa y Norteamérica con la situación en 2008. Esa comparación está todavía más fuera de lugar. Ni el endeudamiento de entonces en Europa y EE.UU. es comparable con el actual, ni los tipos de interés, ni la fortaleza del sector.
Pero, como digo al principio, lo peor fue no tomar ni la temperatura ni la tensión al supuesto enfermo. Es lo primero que hacen los médicos cuando entra un paciente por la puerta y es lo primero que tenemos que hacer a la hora de mirar a China, entre otras cosas porque es un país donde la información es bastante opaca y por lo tanto funciona lo de “por sus actos los conoceréis”, es decir, por sus indicadores fundamentales.
El más importante indicador es la salud de su divisa. Como bien señaló David Cano (Afi) en su cuenta de Twitter (NYSE:TWTR) durante los días en los que se hablaba de Evergrande como el nuevo Lehman, la divisa china se mantenía estable con respecto al dólar americano — en 6,46 CNY/USD— e incluso se apreciaba ligeramente en relación con el euro, hasta 7,583 CNY/EUR (ver gráfico n.º 1).
Fuente: David Cano - Afi
Luego está lo que podríamos comparar con la tensión en medicina. Si hablamos de medir la tensión financiera de un país, un dato muy importante es la relación entre la deuda pública y el PIB.
Ciertamente en este caso estamos hablando de un problema de deuda privada, pero la capacidad de un país para hacer frente a los desmanes de sus particulares o empresas tiene mucho que ver con su margen de acción a nivel público. Y más en una economía cuasi pública como la China.
Y China tiene un ratio deuda / PIB del 70%, es decir, muy diferente al que tenían EE.UU. o los países del sur de Europa cuando la crisis financiero inmobiliaria de los años 2008 y 2009. A eso hay que añadir que China tiene un nivel de reservas absolutamente excepcional si se compara con la mayoría de las grandes economías del mundo. Evidentemente todo eso también se les pasó a los de “que viene el Lehman chino”.
Pero es la divisa el indicador adelantado más interesante en el caso de China. En un país así, cuando los que están mejor informados huelen problemas serios, lo primero que hacen es vender activos en divisa local y comprar dólares (también en menor medida euros).