¿Qué es una emoción? Todos experimentamos emociones continuamente, pero si nos preguntan que son, en su esencia, es probable que tengamos dificultades para explicarlo, porque describir lo que nos pasa por dentro cuando experimentamos emociones, es bastante difícil.
Para entender lo que es una emoción, lo mejor es experimentarla. Te sugiero que pienses en alguna emoción fuerte que hayas vivido. Esto ayuda a entender mejor lo que nos pasa por dentro. En la exposición que sigue nos basamos en el libro “Universo de Emociones”, al cual nos remitimos para más detalles.
Pongamos como ejemplo algo que hemos experimentado muchos de nosotros: la caída en una montaña rusa. Mientras estamos subiendo hacia el punto máximo, valoramos que estamos en peligro y por lo tanto experimentamos miedo. Aunque estamos seguros que no va a pasar nada, la emoción no distingue entre realidad y ficción. Aunque la razón le diga a la emoción: “tranquila, que no pasa nada. No hay peligro”, la emoción sigue su curso haciendo caso omiso a las reflexiones de la razón.
La emoción es más fuerte que la razón.
En el momento crítico de la bajada se activa una taquicardia muy acusada, incontrolable, el estómago te da vueltas, las piernas te tiemblan, etc. Esta es la respuesta neurofisiológica de la emoción. Tomo conciencia de la emoción que experimento y le puedo poner un nombre: MIEDO. Esta es la parte cognitiva, consciente de la experiencia emocional.
Si analizamos con más detalle qué es lo que pasa al experimentar una emoción, lo podemos esquematizar en varias etapas:
Acontecimiento y valoración.
- En primer lugar, una emoción se activa a partir de un acontecimiento/estímulo, que puede ser externo o interno (un pensamiento, por ejemplo).
- Luego valoramos todo lo que llega a nuestros sentidos. Es un mecanismo innato, una especie de escáner que detecta cualquier acontecimiento o estímulo susceptible de activar la respuesta emocional.
- Las preguntas que nos desencadena el acontecimiento/estímulo que nos llega son básicamente tres:
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- ¿Esto, cómo afecta a mi supervivencia?
- ¿Cómo afecta a mi bienestar?
- ¿Cómo afecta a lo que más deseo en esta vida?
- Por último, valoramos el acontecimiento/estímulo como positivo o negativo y se activa la respuesta emocional.
Aún hay un poco más. Un mismo acontecimiento o estímulo puede ser valorado de forma distinta según las personas. Ante un gol en un partido de fútbol, unos seguidores se alegran y otros se entristecen. Ante un suspenso, un alumno puede experimentar rabia, otro tristeza y otro vergüenza. Esto pone en evidencia que:
“La emoción no depende del acontecimiento en sí, sino de la forma que tenemos de valorarlo”.
Estructura de una emoción. En él se integran los dos primeros elementos esenciales de la estructura: acontecimiento y valoración. EP: emociones positivas. EN: emociones negativas.
La triple respuesta emocional. Una vez activada la respuesta emocional, se produce una triple reacción: neurofisiológica, de comportamiento y de conocimiento.
Neurofisiológica. Consiste en un conjunto de respuestas que producen cambios en ciertos neurotransmisores y secreciones hormonales que provocan alteraciones del tipo taquicardia, sudoración, vasoconstricción, cambio en el tono muscular, etc. Es todo el organismo el que responde ante una emoción y es esta respuesta neurofisiológica la que nos permite saber que estamos experimentando una emoción.
De comportamiento. Nos permite identificar qué tipo de emoción estamos experimentado. Es lo que se denomina el lenguaje no verbal que se manifiesta por expresiones del rostro y el tono de voz, que son señales bastante precisas. Su control voluntario es posible, pero normalmente no le prestamos atención y expresamos espontáneamente las emociones que experimentamos. Pero esto se puede entrenar para magnificarlo (en caso de emociones positivas) o disimularlo (si son negativas). ¿Qué importancia tiene? Nos permite saber que la expresión emocional se puede aprender a controlar; se puede regular a voluntad, con formación y entrenamiento.
De conocimiento. Consiste en que tomamos conciencia de la emoción que estamos experimentando y podemos etiquetarla por medio del lenguaje. Por ejemplo: “siento un miedo que no puedo controlar”, o bien decimos “no sé qué me pasa”, si nuestra educación emocional es limitada, por lo que conviene ampliar este conocimiento para saber etiquetar mejor las emociones como una forma de conocernos mejor a nosotros mismos. Entramos de lleno en el terreno del sentimiento, que no es más que la emoción hecha consciente.
- Y aquí interviene nuestra voluntad para poder alargar o acortar en el tiempo y en la intensidad esos sentimientos. Imagina la diferencia que hay entre alargar la ira, la tristeza o la ansiedad, o acortar esas emociones. En contrapartida, alargar la alegría, el gozo, el amor, la solidaridad, la felicidad.
Lo importante de todo esto es que sobre cada uno de los componentes de la emoción podemos intervenir. Veamos cómo.
-Intervención sobre el componente neurofisiológico. Supone aplicar técnicas de relajación, como la respiración (una de las más eficaces), el control físico corporal, etc. Muy importante para el trading.
-Intervención sobre el componente de comportamiento. Supone adquirir habilidades sociales que nos lleven a lograr una expresión matizada de la emoción.
-Intervención sobre el componente de conocimiento. Supone activar nuestra voluntad para regular nuestras emociones, alargando las positivas y acortando las negativas.
Predisposición a la acción. Cuando se dice que la emoción predispone a la acción, no significa que la acción tenga que producirse necesariamente. Vamos a verlo con dos ejemplos:
La acción se produce. El caso de un coche que viene a gran velocidad, mientras estamos cruzando un semáforo. En fracciones de segundo se produce lo siguiente:
Veo el objeto (coche).
- Valoro que puede ser un peligro.
- Se activa la triple respuesta. Neurofisiológica (taquicardia, sudoración); de comportamiento (cara de susto); de conocimiento (tengo miedo).
Todo lo anterior, en su conjunto, me predispone a la acción: en este caso huir para escapar del peligro.
La acción no se produce. Me siento ofendido por un comentario realizado por otra persona y siento la impulsividad de responder de forma violenta. Esta predisposición a la acción se puede regular de forma apropiada. Esto es muy importante. La acción impulsiva que tengo ganas de hacer no tiene por qué darse. Puedes regular tus emociones y dar una respuesta apropiada que no sea la respuesta impulsiva. Esto es poner inteligencia entre los estímulos que recibes y la respuesta que das. Esto es inteligencia emocional.
Estructura de una emoción. Esquema que integra todos los elementos esenciales de la estructura de las emociones: acontecimiento, valoración, triple respuesta y el filtro que supone la inteligencia emocional, antes de llegar a la acción. EP: emociones positivas. EN: emociones negativas.
Podemos concluir diciendo que una emoción es:
- Un estado de nuestro organismo.
- Generado como respuesta a un acontecimiento o estímulo externo o interno que es valorado como positivo (EP) o negativo (EN), lo que provoca una triple respuesta que, generalmente, predispone a la acción. Esta acción puede producirse o no, en función de la intervención de la inteligencia emocional.
Las emociones como rasgo de personalidad
Las emociones son tan importantes en nuestras vidas que llegan a constituir rasgos de personalidad. Cuando pensamos en las personas que más conocemos, las vemos (entre otras muchas otras posibilidades) como: bondadosas, alegres, cariñosas, ansiosas, tristes, amables…
Es decir, asignamos como rasgo de personalidad dominante la emoción que esa persona manifiesta con más frecuencia. Esto significa que, sin ser conscientes de ello, vamos construyendo nuestra personalidad con la emoción o las emociones que exteriorizamos. Y los demás, nos ven de la forma que nosotros mismos transmitimos. Es importante que si deseamos que nos vean como realmente somos, tomemos conciencia de lo que acabamos de señalar.
En Wikipedia definen muy bien la naturaleza de la inteligencia emocional, con la cual estamos conformes al 100%.
“Las características de la llamada inteligencia emocional son: la capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de diferir las gratificaciones, de regular nuestros propios estados de ánimo, de evitar que la angustia interfiera con nuestras facultades racionales y la capacidad de empatizar y confiar en los demás.”