Investing.com -- Los analistas de HSBC advierten sobre el creciente riesgo a la baja para las materias primas, a pesar de que los precios han permanecido elevados durante gran parte de los últimos 18 meses.
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Aunque las limitaciones de oferta han sido el principal motor detrás de los altos precios de las materias primas, la desaceleración de la demanda global y las incertidumbres geopolíticas están planteando nuevos desafíos.
"A pesar de que los precios mundiales de las materias primas se mantienen por debajo de los máximos históricos de mediados de 2022, continúan siendo elevados", señalan los analistas de HSBC.
En agosto de 2024, los precios seguían un 44% por encima de su promedio prepandémico en términos nominales. No obstante, ajustados a la inflación, se aproximan más al promedio histórico de los últimos 20 años.
Esta resistencia de precios se debe principalmente al "súper apretón" de la oferta, identificado por HSBC como un factor clave desde 2022.
El crecimiento económico mundial está experimentando una desaceleración, lo que se espera que impacte negativamente en la demanda de materias primas. HSBC anticipa un crecimiento global del 2,6% para 2024 y 2025, ligeramente por debajo del 2,7% registrado en 2023.
La debilidad en el sector manufacturero, exacerbada por la crisis inmobiliaria en China, representa un desafío significativo para los precios de los metales. China, importante consumidor de metales como el mineral de hierro y el cobre, sigue enfrentando problemas en su sector inmobiliario, con indicadores de construcción aún en contracción a pesar de los esfuerzos de estímulo gubernamentales.
La contracción inmobiliaria de China es especialmente preocupante para los metales industriales.
Aunque los metales vinculados a la transición energética, como el cobre y el aluminio, se han comportado mejor, los más dependientes de las infraestructuras tradicionales, como el mineral de hierro, se enfrentan a importantes retos de demanda.
El Selector de Ciclos de Materias Primas (COCCLES), propiedad de HSBC, que emplea el aprendizaje automático para analizar los movimientos de los precios de las materias primas, señala que éstas entraron en una fase bajista a mediados de julio de 2024.
Este modelo sugiere que podrían esperarse nuevas presiones a la baja en toda una serie de materias primas, incluidos el petróleo y el cobre, aunque algunas materias primas como el oro han registrado recientemente subidas de precios debido a preocupaciones geopolíticas.
Aunque los factores de la demanda están pesando sobre las materias primas, las limitaciones de la oferta siguen proporcionando apoyo. Los riesgos geopolíticos, como el conflicto entre Rusia y Ucrania, las perturbaciones en el Mar Rojo y los elevados costes de transporte, siguen siendo elevados.
Estas perturbaciones de la oferta, combinadas con los efectos del cambio climático, como las condiciones meteorológicas extremas que afectan a la producción agrícola, crean una volatilidad persistente en los mercados mundiales de materias primas.
En el sector energético, el equipo de petróleo y gas de HSBC prevé que los recortes de producción de la OPEP+, junto con la producción récord de crudo de EE.UU., podrían dar lugar a un superávit del mercado en 2025. Sin embargo, por ahora, las tensiones geopolíticas mantienen los precios del petróleo relativamente elevados.
La actual transición energética mundial está impulsando la demanda de metales como el cobre, el litio y el hidrógeno, esenciales para las tecnologías de energías renovables, los vehículos eléctricos y los sistemas de almacenamiento en baterías.
Sin embargo, HSBC advierte de que los problemas de la cadena de suministro y los retos geopolíticos podrían obstaculizar el flujo fluido de estos materiales críticos.
En los mercados agrícolas, la meteorología sigue siendo el principal motor. Cereales como el trigo y el maíz han visto caer sus precios debido a unas condiciones meteorológicas favorables, sobre todo en Estados Unidos.
En contraste, los "alimentos más finos", como el cacao, el café y el aceite de oliva, han experimentado significativas subidas de precios debido a las adversas condiciones meteorológicas y a las interrupciones en el suministro en las principales regiones productoras.
HSBC señala que los precios globales de los alimentos podrían seguir siendo volátiles, con riesgos derivados del cambio climático, las tensiones geopolíticas que afectan las rutas comerciales y las modificaciones en la política comercial, especialmente tras las recientes restricciones a la exportación de arroz impuestas por India.
En cuanto a los metales preciosos, en particular el metal dorado, ha alcanzado máximos históricos superiores a los 2.500 dólares por onza. "El repunte ha sido impulsado por una fuerte demanda de refugio y cobertura, alimentada por las expectativas de recortes en las tipos de interés por parte de la Reserva Federal y otros bancos centrales, así como por la creciente incertidumbre económica y geopolítica", comentan los analistas.
Se anticipa que el oro continuará siendo un importante activo de cobertura contra la inflación y la incertidumbre económica, y que su valor podría seguir incrementándose en función del entorno macroeconómico y político global.
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