El coronavirus llegó para convertirse en algo más que una pandemia. Claro que es un asunto de salud pública. Pero esto ya es una gran crisis económica. Todos quedándose en sus casas. Los negocios cerrados. Y medio planeta prácticamente paralizado. Por supuesto, son medidas necesarias para evitar la propagación del virus. Pero, desde el punto de vista económico, el remedio puede resultar peor que la enfermedad, porque la pobreza mata más personas por año que cualquier virus. Casi todos los activos se desplomaron durante esta crisis. Bitcoin que sería, según muchos criptoanalistas, una tabla de salvación también cayó en picada. Sin embargo, Netflix (NASDAQ:NFLX) ha sido una luz entre tanta oscuridad. Las acciones de la compañía están brillando como el sol. En Octubre del 2019, los analistas profetizaron su debacle. Resultó ser la joya de la corona. Netflix vs Bitcoin. Hablemos de crisis. ¿A quién le damos la medalla?
Todos hemos escuchado historias de gigantes arrogantes subestimando a pequeños enanos de gran potencial. Yahoo (NASDAQ:AABA) subestimó a los fundadores de Google (NASDAQ:GOOGL). Bueno, y todos sabemos el desenlace de esa historia. Google hoy es un titán y Yahoo es una compañía menor. Se trata de la clásica relato del héroe subestimado. Es el drama del tonto del pueblo que en realidad era un genio y termina comprando el pueblo después de años de incomprensión. Nos encantan esas historias, porque todos hemos estado ahí. A todos en algún momento nos han subestimado. Y se siente genial demostrarles que se equivocaron con nosotros. Somos unos ganadores y lo demostramos. Obtuvimos el éxito en contra de todos los presagios. Netflix es una de esas historias que nos recuerdan en el pequeño David puede derrotar a Goliat.
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Estamos a finales de los años 90s, y está comenzando el dot-com boom. La cadena de tiendas Blockbuster tiene prácticamente el monopolio en el alquiler de películas. En aquella época, que hoy parece que estuviéramos hablando de algo sacando de los Picapiedras, uno se dirigía a un Blockbuster para alquilar películas. Era un concepto muy similar al préstamo de libros en una biblioteca. Las personas tomaban un par de películas, pagaban, y debían devolverlas a los pocos días. En mis tiempos de universitario, hace ya como mil años atrás, yo era un cliente frecuente de Blockbuster. Había uno a metros de mi apartamento. Y no había fin de semana que no los visitara. El problema era que a veces se me olvidaba devolver los videos a tiempo. Entonces, debía pagar multas. En esa misma época, apareció Netflix. Me acuerdo perfectamente. Y en aquel tiempo sonaba como una locura. Era demasiado bueno para ser verdad. ..