El Banco Mundial define la inclusión financiera como el acceso que tienen las personas y las empresas a una variedad de productos y servicios financieros útiles y asequibles que satisfacen sus necesidades (como pagos y transferencias, ahorro, seguros y crédito) y que son prestados de una manera responsable y sostenible. El acceso a una cuenta para transacciones es un primer paso a una mayor inclusión financiera, ya que permite a las personas guardar dinero y enviar y recibir pagos.
Una cuenta de transacciones también sirve como guía de acceso a otros servicios financieros. Por ello garantizar que las personas en todo el mundo tengan acceso a una cuenta para transacciones es el pilar de la iniciativa sobre el acceso universal a servicios financieros para finales de 2020 (UFA2020) impulsada por el Banco Mundial.
En el gráfico anterior podemos ver la estimación que hace el Banco Mundial sobre el nivel de inclusión financiera por países. Los datos de España son de los más elevados del mundo, incluso por encima de los niveles en países como Francia e Italia.
La gran mayoría de la población en España se concentra en municipios donde hay más de cinco oficinas bancarias. De acuerdo con un reciente informe del Banco de España, solo el 2,7% de la población española vive en municipios sin oficina bancaria tradicional. Pero el porcentaje se reduce al 1,96% si consideramos el resto de las medidas de acceso a efectivo alternativas a la oficina física como las oficinas móviles, cajeros y agentes comerciales. Se trata de municipios pequeños en zonas rurales alejadas, pero que en muchos casos están próximos a otros en los que se pueden encontrar una oficina bancaria o un cajero automático. No tener una oficina tradicional no significa que no tengan acceso a servicios financieros.
De acuerdo con el último informe del Banco Mundial el proceso de digitalización financiera contribuye de forma importante a la inclusión financiera. La mejora en el acceso a servicios digitales, abiertos, transparentes y competitivos facilita la gestión de ingresos y limita los riesgos asumidos. Se mejora de esta forma la gestión del ahorro, bajo un esquema de elevada eficiencia. Los bancos españoles lideran la transformación digital del sector en Europa y son claves en el proceso innovador que demanda la sociedad. Nuestras entidades tienen además como reto permanente simplificar sus aplicaciones y mejorar la capacitación de los usuarios primando de esta forma tanto la facilidad como la transparencia.
Una inclusión financiera efectiva se apoya en el acceso y disponibilidad de los servicios financieros, y también en su uso eficiente y bien informado. La formación es fundamental para tomar decisiones financieras adecuadas en un entorno financiero de enorme complejidad como el actual. Educación financiera y acceso a internet se convierten de esta forma en los dos pilares para seguir reforzando el pleno acceso que existe en España a los servicios financieros de forma responsable y sostenible.