Locura bursátil: ¿Es el momento de la estrategia ’Taco’?
Es curioso como casi ningún economista parece recordar algo de lo que se habla tanto en la carrera: las devaluaciones competitivas. Cuando un país aplica tarifas a las importaciones de otro, es muy habitual que el exportador, que ve cómo sus productos pierden competitividad, proceda a realizar una devaluación de su divisa o, en los mercados modernos, es el mercado el que lo hace.
Desde que en el mes de octubre se abrió la posibilidad de que Trump pudiera ganar las elecciones —en Europa nunca se pensó, pero en EE. UU. sí, y nosotros le dimos una alta probabilidad—, el euro ha perdido un 6,50 % en su cotización frente al dólar y el peso mejicano un 6 % (líneas azul y roja del gráfico número uno, respectivamente). En general, el dólar ha estado subiendo frente a todas las divisas de sus socios comerciales. La cuestión de los aranceles estaba en todos los mítines que daba Donald Trump y parece lógico que los “traders” de divisas tomaran buena nota, al igual que nosotros les hablábamos aquí del Trump Trade (y lo implementábamos en las recomendaciones de Nextep aconsejando, entre otras cosas, tomar posiciones en dólares tanto en algunos fondos de renta variable como en un monetario).
Obviamente, en el caso del peso, el 6 % no sería suficiente para compensar unas tarifas del 25 %, pero este es un capítulo, el de la devaluación de las divisas frente al dólar, que solo acaba de empezar. Además, el peso lleva cayendo desde abril del año pasado (ver gráfico n.º 1, línea roja). Si tomamos dicha referencia estaríamos hablando de una caída del 20 %. En otras palabras, el mercado ya habría descontado esa tarifa que ahora se establece. Y en estos dos meses, los productos mexicanos ya se habrían abaratado en un 20 % de media.
En el caso del euro, de haber aranceles contra Europa, no serían del 25 %, porque Europa es un gran cliente de EE. UU. Nos extrañaría mucho que Trump se atreviera a instaurar unos aranceles de esa magnitud. Además, somos de la opinión de que probablemente las tarifas se vean compensadas si Europa admite cargar con una mayor parte de la factura de la OTAN (ver capítulo al respecto en este Cuaderno). Estaríamos hablando de algo más parecido al 10 % que Trump ha establecido para China, a lo que, si restamos el 6 % que lleva ya de devaluación el euro, el arancel real para los productos europeos estaría más cerca del 4 %.
Además, el euro lleva cayendo desde el mes de septiembre del año pasado. Si tomamos esa referencia, habría caído ya más de un 8 %. Con esa devaluación es difícil que los productos europeos generen inflación en EE. UU., aunque se establecieran aranceles del 10 %.
Gráfico n.º 1: Evolución del euro y del peso mexicano frente al dólar

Fuente: TradingView
En otras palabras, que los aranceles sean inflacionistas en EE. UU. dependerá de cuánto bajen las divisas afectadas y en cuánto queden los aranceles. Además, no se puede descartar que si, por ejemplo, México cumple y tiene mano dura con la inmigración y el tráfico de drogas, Trump se avenga a reducir esos aranceles. Y lo mismo en relación con Europa y los gastos de defensa. Así que lo que hay que vigilar es en qué queda la cotización y en qué queda realmente el arancel.
