Tensión bursátil: EE.UU. e Irán tensan la cuerda; cómo operar ahora
La liquidez susceptible de ser invertida en el mercado y que no lo está, es decir, ese dinero que suele estar en activos financieros, pero, por diversos motivos, no lo está en un momento dado, es la gasolina que mueve las bolsas o los bonos al alza. Sobre todo, cuando ese dinero ve que la remuneración de los activos sin riesgo es cada vez menor y busca alternativas. En otras palabras: cuando bajan mucho los tipos de interés.
Esas alternativas pueden ser de bajo riesgo, como los bonos (renta fija) hasta de máximo riesgo (renta variable), pasando por todos los perfiles intermedios. Pero en la mayoría de ellas el elemento común es que una parte va a renta variable, es decir, a las bolsas.
El motor es la expectativa de bajada de los tipos de interés, pero para que el motor funcione debe tener gasolina. Y esa es la misión de la liquidez. Y desde luego actualmente gasolina no falta. Como podemos observar en el gráfico, hay actualmente más de 7 billones (“trillions” en nomenclatura anglosajona) de dólares en fondos monetarios, cuando la media histórica se ha movido en el entorno de los 3 a 4 billones.
Vean el gráfico como si fuera el indicador del nivel de depósito de gasolina del mercado. Considerando que nunca ha estado tan alto, podemos decir que el depósito está totalmente lleno.
Gráfico: Dinero depositado en fondos monetarios en EE.UU. (billones de $)

Fuente: Crane Data
En cuanto a los motores, el primero sería que se alcanzara un acuerdo de paz en la guerra arancelaria. Sobre todo, porque eso permitiría que se pusiera en marcha el segundo motor: la bajada de tipos de interés en EE. UU. Y dada la cantidad de gasolina, el recorrido sería largo (con permiso de Donald Trump).

