Locura bursátil: ¿Es el momento de la estrategia ’Taco’?
Si el objetivo es preservar el capital de forma efectiva y protegerlo contra la depreciación monetaria y los riesgos sistémicos (como la caída de la bolsa), una asignación cercana al 20% de oro físico es el pilar estadístico y estratégico más sólido para una cartera a largo plazo.
Un nivel de asignación del 20% es una estrategia de optimización de riesgo/retorno aplicada por los grandes gestores:
1. Mejora de la Rentabilidad Ajustada al Riesgo (volatilidad)
2. Seguro Geopolítico
3. Aniquilación de la Inflación y protección contra monedas FIAT
La correlación del oro respecto de la bolsa (S&P 500) es extremadamente negativa (-0.68%).
Explicado más sencillo: cuando las acciones caen, el oro suele subir con fuerza (se mueve en dirección opuesta al riesgo), compensando pérdidas en la cartera de renta variable.
El oro actúa como el activo refugio por excelencia frente a la depreciación de las monedas fiduciarias (que se pueden imprimir a voluntad).
Históricamente, el precio del oro (denominado en USD) tiene una correlación también extremadamente negativa (-0.84%) con el valor del dólar.
Es decir, cuando el dólar cae, el oro sube con fuerza.
Su movimiento opuesto al dólar lo convierte en el mejor protector contra la devaluación de las divisas y las políticas monetarias expansivas de los bancos centrales.
Como dato curioso, el oro también está fuertemente des-correlacionado con BTC (-0.41%) y a su vez, BTC está fuertemente correlacionado con la bolsa (riesgo).

