Tras las recientes revelaciones acerca de la enorme filtración de datos que ha espoleado la venta masiva de acciones de Facebook (NASDAQ:FB), provocando un drástico desplome (después de que las acciones registraran máximos históricos el mes pasado), va a costar mucho convencer a los compradores de que ahora vale la pena volver a comprar.
El fundador y CEO de la empresa, Mark Zuckerberg, lo sabe muy bien. Ayer, rompió finalmente más de cuatro días de silencio desde que se revelara que Cambridge Analytica, una empresa de consultoría política y análisis de datos ubicada en Londres, accedió indebidamente a la información personal de 50 millones de usuarios de Facebook.
En un post de Facebook, Zuckerberg admitió los errores de la empresa e indicó una serie de pasos para proteger los datos de usuario de ahora en adelante. "Si no podemos, entonces no merecemos estar a su servicio", ha sentenciado Zuckerberg, añadiendo que Facebook tiene la "responsabilidad" de proteger los datos de sus usuarios.
La empresa ya ha tomado las medidas pertinentes para evitar que tal situación vuelva a darse, ha añadido Zuckerberg. Por ejemplo, ha reducido el acceso de aplicaciones externas que conducían a los datos de usuario que se “rascaron” en 2014, aunque algunas de las medidas no surtieron efecto hasta un año después, que es por lo que Cambridge Analytica pudo acceder a los datos de los meses transcurridos.
Aun así, a pesar de estas garantías de seguridad, los inversores todavía no están dispuestos a apostar por esta niña bonita del mundo tecnológico, al menos no mientras siga habiendo un claro riesgo de aumento de la regulación a nivel mundial como parte de las consecuencias, lo que podría lastrar los esfuerzos de la empresa por monetizar su más preciada mercancía: la información del consumidor.
Las acciones de Facebook subieron sólo un 1% ayer tras las declaraciones de Zuckerberg, repuntando con respecto a la caída del 9% desde que se conoció la noticia este fin de semana.
¿Reacción excesiva o amenaza real?
¿Es esta caída del precio de las acciones de Facebook una reacción exagerada, o la empresa se enfrenta ahora a auténticas amenazas a su modelo de negocio tras sufrir varios reveses durante los últimos doce meses?
No cabe duda de que esta última crisis ha perjudicado la reputación de Facebook. Sin duda, a la empresa va a costarle mucho restaurar la confianza de los inversores. Sin embargo, creo que la plataforma de Facebook es demasiado importante para que los anunciantes la ignoren y creo que los errores cometidos por la empresa no son fatales en este caso. Explicamos el porqué.
Técnicamente, a Facebook no se le acusa de vender la información de sus clientes a ningún anunciante. El mensaje clave en los artículos publicados por el New York Times y los británicos The Guardian y Observer el sábado, 17 de marzo, así como en las declaraciones en el mismo Facebook, es que el gigante de las redes sociales fue engañado por los investigadores, que al parecer consiguieron acceder a los datos de más de 50 millones de usuarios de Facebook, que fueron después utilizados indebidamente con fines publicitarios durante las elecciones presidenciales de 2016 de Estados Unidos.
¿Qué sería lo peor que podría pasar a causa de estas acusaciones? Investigaciones para determinar la responsabilidad, seguidas de multas. ¿Destruiría eso el modelo de negocio de Facebook? No lo creo.
Según datos de Bloomberg, de los 43 analistas que consideraron Facebook una buena opción de compra, ni uno sólo ha rebajado la calificación de la empresa por esta reciente filtración de datos, lo que hace que se perciba más como un chaparrón que como un huracán.
El riesgo de posibles regulaciones podría limitar el precio de las acciones a corto plazo, pero yo no creo que vaya a darse un gran descenso de usuarios activos de Facebook a nivel mundial a largo plazo.
El total de usuarios activos de Facebook en todo el mundo (la gente que ha utilizado Facebook o Facebook Messenger en los últimos 30 días) ha aumentado de menos de 1.400 millones en el cuarto trimestre de 2014 a 2.100 millones en los últimos tres meses de 2017, gracias a las ganancias registradas en la región de Asia y el Pacífico, zona en la que Facebook tiene más usuarios (499 millones) que en América del Norte y Europa juntas. Debido a enorme base de usuarios, Facebook sigue siendo la plataforma más valorada por los anunciantes. Simplemente no pueden permitirse irse a otro lugar.
Conclusión
Con un último precio de cierre de 169,39 USD y una relación de precio-beneficio de 19, las acciones de Facebook parecen baratas. Creo que la empresa saldrá indemne de la última crisis. Cualquier debilitamiento del precio de las acciones es una oportunidad de compra para los inversores a largo plazo, aunque creo que este hechizo bajista todavía no se ha culminado por completo. Creo que los inversores que esperan al margen tendrán una mejor ocasión de entrada en el segundo trimestre de 2018.