Locura bursátil: ¿Es el momento de la estrategia ’Taco’?
La pasada semana se echó el cierre al primer mes del año en los mercados. Un mes caracterizado por picos de volatilidad generados por un acontecimiento político y un acontecimiento empresarial. El acontecimiento político fue la toma de posesión como presidente de los EE.UU. de Donald Trump y el comienzo de su gobierno. Como acontecimiento empresarial, la irrupción de DeepSeek, la empresa china que ha desarrollado una inteligencia artificial generativa de código abierto, cuyo coste de desarrollo ha sido aparentemente más bajo que las estadounidenses y además utilizando unos componentes de tecnología menos avanzada.
A pesar de la volatilidad, el resultado del mes en los índices de renta variable internacionales fue positivo. El S&P 500 ha acumulado una rentabilidad en el mes del 2,70% y el Nasdaq 100 del 2,21%. Aunque no hay que olvidar que algunas compañías de EE.UU. individualmente no han salido bien paradas, como el fabricante de procesadores Nvidia (NASDAQ:NVDA) que cae en el mes un 11,82%. El mercado que mejor resultado ha ofrecido es el europeo, con su índice principal el Eurostoxx 50 acumulando prácticamente un 8% de rentabilidad en Enero.
Estos son los datos tangibles o terrenales, pero el mes de enero en su vertiente algo más anímica o espiritual nos ha aclarado un panorama que ya se vislumbraba desde el pasado año y que nos debe servir para abordar el posicionamiento para este.
En primer lugar, se ha consagrado el desacople de políticas de tipos de los bancos centrales de EE.UU. y Europa. El ritmo de ambas economías, así como las medidas políticas que se van a aplicar en cada parroquia, han hecho que los horizontes temporales de sus bancos centrales se separen inexorablemente y como consecuencia su ritmo de ajuste en los tipos de interés.
En segundo lugar, los aranceles ya se han elevado a ley en EE.UU. Les ha tocado el turno a Canadá, México y China en menor medida, pero la amenaza es más global. Inclementemente los precios de las importaciones de EE.UU subirán y en espera de que la producción interior sea capaz de cubrir la demanda a un menor precio, la inflación de EE.UU. repuntará. El cumplimiento esta promesa del todopoderoso Trump nos hace pensar que también cumplirá con otra, que también es inflacionaria, como es la de bajada de impuestos. Aunque es previsible que esta medida se retrase algo más.
En tercer lugar, la inteligencia artificial va a ser un catalizador en los mercados y, como decía en un anterior artículo, posiblemente un acicate para que continúe el ciclo alcista de las bolsas, pero el camino va a ser pedregoso para algunas compañías que pueden ver que la competencia, cual plaga divina, les desmorone las bases de sus previsiones de resultados. Porque se ha demostrado en innumerables historias empresariales que muchos son los llamados y pocos los elegidos. La competencia en el universo de la Inteligencia Artificial exige ser cautos y selectivos y no dar por firme ninguna doctrina.
Y en cuarto lugar, la bajada de tipos siempre es favorable para la bolsa de la región que los acomete independientemente de la salud actual de su economía. Es la poción que todo lo cura.
La implicación para la inversión de estos principios intangibles nos lleva a un posicionamiento bastante claro.
En nuestras carteras deberíamos favorecer la renta fija europea respecto a la de EE.UU., el ritmo de bajadas de tipos en el viejo continente favorece el efecto mercado sobre sus bonos, tanto de deuda pública como privada.El riesgo de repunte de la inflación en EE.UU es elevado y genera un gran compromiso para la FED en cumplir con las bajadas de tipos que tiene previstas. Esto también nos lleva a favorecer posiciones en dólares, la paridad puede ser el resultado para el para Euro/Dollar del desacople en las política de tipos de la FED y el BCE.
Deberíamos dejar de infraponderar la renta variable Europea, llevándola inicialmente a una posición neutral con su peso en las bolsas mundiales. El crecimiento económico en Europa es actualmente anémico pero no hay que olvidar que Europa es una región con tipos a la baja.
La dificultad de seleccionar grandes compañías tecnológicas de EE.UU. cuyas valoraciones están aparentemente altas y que finalmente pueden tener sus bases de previsiones de resultados comprometidas, nos debe llevar a su infraponderación en las carteras en beneficio de las compañías medianas y pequeñas compañías industriales (Medium y Small caps). Estas compañías son las que tomarán el relevo en atender la demanda interna que actualmente se atiende con la importación de terceros países que se verá penalizada por los aranceles. Para los amantes de la gestión pasiva se trataría de reducir peso en el Nasdaq 100 e incrementarlo en el Russell 2000.
A pesar que el mundo de los mercados habitualmente se asocia con el materialismo es totalmente dependiente de aspectos intangibles o espirituales como la propia condición humana. No olvidemos esto en el posicionamiento de nuestras inversiones.
(*) Para la elaboración de este artículo no se ha utilizado la inteligencia artificial.



