Día relativamente tranquilo en los mercados de valores europeos y estadounidenses, en el que los inversores aprovecharon para seguir digiriendo todos los acontecimientos de la semana pasada. El “tema de las tarifas” que implantará la Administración Trump al acero y al aluminio continuó centrando la atención de los inversores, sobre todo por las negociaciones que están llevando a cabo representantes de Japón y de la UE con el Gobierno estadounidense para evitar que las mismas afecten a sus productos.
Además, China amenazó ayer veladamente con tomar represalias si este tema arancelario iba a más. Por lo demás, en Europa la operación de intercambio de activos entre las dos grandes eléctricas alemanas, RWE (DE:RWEG_p) y E. ON, sirvió para animar al conjunto del sector, que fue ayer el más destacado en bolsa. También contribuyó al buen comportamiento de los valores de corte defensivo, entre ellos el de las utilities, la caída generalizada de las rentabilidades de los bonos, caída provocada por las manifestaciones de varios miembros del Banco Central Europeo (BCE), reiterando que la inflación en la zona euro está lejos del objetivo de la institución (cerca del 2%) y que, por ello, los tipos de interés a corto seguirán bajos por mucho tiempo. Todo ello permitió a los principales índices europeos mantener las alzas iniciales y cerrar la sesión con ligeros avances, aunque por debajo de sus niveles máximos del día.
Por su parte, los principales índices de Wall Street mantuvieron comportamientos dispares, con el Dow Jones cerrando la jornada a la baja, lastrado por la caída de Boeing (NYSE:BA) (sus acciones cedieron casi el 3%), uno de los valores que más afectado puede verse por las mencionadas tarifas. Por su parte, el Nasdaq Composite volvió a marcar por segundo día consecutivo un nuevo máximo histórico, mientras que el índice de pequeños valores Russell 2000 se quedaba muy cerca de alcanzar el suyo.
Cabe destacar el buen comportamiento que están teniendo los valores de pequeña capitalización bursátil en las últimas sesiones, comportamiento que es consecuencia de que en su mayor parte concentran su actividad en el mercado estadounidense por lo que una potencial “guerra comercial” tendría, en principio, menos impacto en sus negocios. Destacar, igualmente, que el hecho de que los inversores apuesten por este tipo de valores, mucho más volátiles, sugiere que están por la labor de asumir mayores riesgos.
Por último, señalar que en este mercado los bonos también tuvieron un buen día, con la consiguiente caída de sus rentabilidades, lo que permitió a los valores de los sectores más beneficiados por este hecho, las utilidades y las inmobiliarias patrimonialistas, terminar el día al alza mejorando al mercado en su conjunto.
Hoy, en principio, la atención de los inversores la monopolizará la publicación esta tarde en EE.UU. del IPC del mes de febrero. Está previsto que la inflación repunte ligeramente en términos interanuales hasta el 2,2%, mientras que su subyacente se espera que se mantenga estable en el 1,8%. Aunque este no es el indicador de precios “preferido” por la Reserva Federal (Fed), ello no le resta importancia a su publicación, sobre todo en un momento en el que los mercados se muestran tan “sensibles” a un potencial repunte de esta variable en EE.UU. por el impacto que ello podría tener en el proceso de subidas de tipos que está llevando a cabo la Fed.
Es por ello que cualquier desviación al alza de esta variable podría aumentar las expectativas de los inversores de una cuarta subida de las tasas oficiales de interés en 2018, provocando nuevas tensiones/caídas en los mercados de bonos y de renta variable.
Esperamos, por ello, que hasta la publicación de este dato (13:30h; CET), y tras una apertura entre plana y ligeramente a la baja, las bolsas europeas se van a mantener a la expectativa, moviéndose los índices en un estrecho rango de precios.