En las últimas semanas de 2017 y todo el mes de enero, hemos visto como se duplicaban y hasta triplicaban las entradas en activos financieros.
La tabla de abajo recoge estas compras netas de ETF domiciliadas en Europa. El importe total venía ya acercándose a los 2.000 millones durante buena parte de 2017. En las últimas semanas se ha llegado a subir de los 3.000 millones de dólares. Y como no, la mayoría de este dinero se dirigió a la renta variable, ya que era la que estaba ofreciendo rentabilidades muy jugosas frente a una renta fija que, además de tener mala prensa, ya estaba a la baja.
El histórico tramo alcista de las bolsas vivido hasta hace unos días hizo crecer con fuerza el apalancamiento es decir, el dinero tomado a crédito para invertir en los mercados de acciones. Una forma muy primitiva pero que nos da una buena pincelada es el gráfico de abajo que muestra los importes prestados por las sociedades de valores estadounidenses y que publica mensualmente el NYSE.
Hasta hace unos días había nada menos que 600.000 millones de dólares prestados por los brokers estadounidenses para la compra de acciones. Podemos ver que en las burbujas de 2000 y 2007 se llegó a los 400.000 y 450.000 millones, respectivamente.
Si este es el apalancamiento desde contado, ¡qué no habrá en futuros y opciones!
Las valoraciones son altas y a muchos nos cuesta hacer entender que cotizar a 15 veces las ventas es muy exigente para la compañía y cualquier mal de altura o tropezón en las cuentas de resultados se paga muy duro. Tampoco se tiene en cuenta que hasta los que parecen más blindados en lo que respecta a su modelo de negocio y cuota de mercado, son vulnerables a la competencia por lo que no se puede proyectar alegremente a futuro esos niveles de ventas y de márgenes.
Los bancos centrales, con sus actuaciones intensas y durante años, han empujado a los inversores a activos que tienen una volatilidad que no están preparados para asumir y es ahora cuando están empezando a sentirlo. Son las manos débiles, inversores con poca experiencia y que seguramente no sea la primera vez que compran con la euforia y venden tras las fuertes caídas.
Les contaría lo duro que ha sido para muchos gestores que llevan meses, no fuera del mercado, sino en posiciones bajistas, es decir, apostando a la baja y perdiendo dinero cada vez que sube. Algunos de ellos han tirado la toalla y cerraron los cortos, otros no lo han hecho pero su discurso se ha ablandado como si sus argumentos hubieran perdido fuerza.
Este negocio es duro y muchas de las mentes más privilegiadas se dedican a esto. Es importante contar con una metodología solvente, la prudencia en las decisiones y unas dosis infinitas de humildad para reconocer si nuestros argumentos están o no cargados de sentido.
Una posición que nos quita el sueño o pone en peligro el grueso de nuestro patrimonio debe ser cerrada. Esa no es la forma de obtener rentabilidad a nuestro dinero.
Llegada masiva de inversores pequeños y también grandes, crecimiento del apalancamiento, altas valoraciones, represión financiera (inversores “obligados” a sumir más riesgo del que creen) y una psicología totalmente positiva a la asunción de riesgo son los principales factores que llevaron las bolsas tan arriba y los causantes de que los recortes que estamos experimentando puedan tener mayor recorrido.
¿Serán una oportunidad de compra? Sin duda. Hay muchos activos con fuerte crecimiento por delante y algo más abajo recomendaremos comprar.
Los datos de crecimiento en la mayoría de áreas económicas y empresariales son positivos y los recortes que aún puedan venir en las bolsas no parece que vayan a alterar la predisposición de empresarios y consumidores a seguir con el ciclo expansivo.
Gobiernos y bancos centrales dejarán que las bolsas, bonos y divisas fluctúen con las fuerzas del mercado, pero estarán vigilantes para que no sean las bolsas las que rompan esta fase de recuperación económica y bursátil que tanto les ha costado encarrilar.